El Gigante Amapolas (2008)

El lunes 18 de agosto de 2008, en conmemoración del 158° aniversario del fallecimiento del Libertador Gral. San Martín, la Compañía de Funciones Patrióticas hizo su debut presentando una versión de la petit-pieza: EL GIGANTE AMAPOLAS y sus formidables enemigos o Fastos dramáticos de una guerra memorable, de Juan Bautista Alberdi.

La función patriótica se realizó en el Teatro Del Borde, Chile 630, San Telmo. Y, por suerte, no terminó con ningún escándalo de proporciones.

Actuaron: Paolo Baseggio, Ernesto Fontes, Leandro Ibarra, Claudia Mac Auliffe (embarazada), Daniel Miranda, Natalia Olabe, Martín Seijo y Guillermo Valdez.

De la asistencia artística estuvieron a cargo de Paula Banfi y Juan Pablo Gómez.

Las luces fueron de Fernanda Balcells.

Y la adaptación del texto y dirección del espectáculo fue de Martín Seijo.

El vestuario consistió en equipos de gimnasia Adidas de colores variados.

El himno fue interpretado por Natalia Olabe.

El programa de mano incluyó un diploma y una medalla para cada espectador, a tono con el espíritu olímpico de aquellos días.

Previo a la función, se sirvió una rica merienda con bizcochitos de grasa, budín y mate.

En la gacetilla de prensa, se podía leer el siguiente texto:

Acerca de la obra

EL GIGANTE AMAPOLAS trata del histórico enfrentamiento entre unitarios y federales, pero su autor, un liberal revolucionario (sic), no toma posición a favor de un bando u otro. Por el contrario, los destroza a ambos.

Esta sátira del siglo XIX se estrena por primera vez en 1945 en el teatro Apolo por el Tinglado Libre Teatro.

¿Qué sentido tiene volver a hacer esta obra hoy?

En muchos aspectos, todavía los argentinos nos comportamos como unitarios y federales (esto no debe leerse como un discurso a favor del campo, por favor). Por lo tanto, la vigencia del texto se encuentra garantizada con creces.

En cuanto a su calidad, es una obra muy divertida que está llena de situaciones que parecen sacadas de la cabeza del propio Samuel Beckett (¿quién plagió a quién?).

Alberdi escribe ácidamente sobre la revolución, la guerra, la patria y sus libertadores. Pero en el final, hay que reconocerlo, se traiciona a sí mismo, al ponerse demasiado pedagógico y de una ingenuidad que se vuelve insufrible para un espectador de estos tiempos. Una verdadera pena, que esta Compañía buscará remediar proponiendo una variante algo arriesgada (bah, no es para tanto).

Como último argumento a favor de esta producción, lo decimos sin pudor alguno, hemos elegido esta obra para no tener que pagar leoninos derechos de autor.

En fin. ¿Qué sentido tiene no hacer esta obra hoy?

Acerca del autor


Antes de convertirse en prócer y estampar su nombre en varias calles y plazas del país, el tucumano Juan Bautista Alberdi incursionó en la dramaturgia. En 1841, mientras vivía exiliado en Valparaíso, escribió El Gigante Amapolas. Dos años antes, había terminado parte de su crónica dramática sobre La Revolución de Mayo, obra que finalmente quedó inconclusa (¡por suerte!). No se conocen otros textos dramáticos de Alberdi, salvo que se clasifique como tal a sus famosas Bases, pero eso sería una afrenta a nuestra Constitución Nacional, ¿no?

Fotos: Jorge Marino.